El proceso de elaboración se inicia con el seguimiento de la vid durante todo el año hasta el momento de la vendimia, cuando la uva alcanza un contenido en azúcares suficiente para transformarse en unos 12-12,7 ºV de alcohol.
Sabemos también que las uvas están en su punto óptimo de madurez mediante la técnica de cata de las uvas: la uva se deshace fácilmente en la masticación, sin acidez ni sequedad; las pepitas son de color marrón oscuro, y al masticarlas dan sabores de aroma tostado. Esta maduración fenólica posibilita obtener vinos con carácter y longevos.
Las uvas son seleccionadas manualmente en el viñedo durante la vendimia, y luego se transportan hasta la bodega en cajas de 20 kg. La vendimia se realiza con tiempo seco, de forma que las levaduras del propio viñedo pegadas a la piel de las uvas realicen la fermentación alcohólica, conservándose así año tras año ese carácter terroir especial de nuestros vinos.