Las variedades implantadas en los viñedos están injertadas en su mayoría sobre el patrón 196-17-Castel, de buena adaptación a nuestros suelos arenosos, poco profundos, y ligeramente ácidos.
Por su longevidad destacan las 2 Has de albariño cepas viejas, que producen una cosecha más limitada en cantidad pero de mayor concentración de sabores debido a que las cepas viejas tienen más madera y aseguran que la uva tenga una alimentación más regular y equilibrada, y también sus raíces más profundas hacen a las cepas más resistentes a la escasez de agua.
El sistema de conducción es la parra tradicional, de muy buena adaptación en esta zona de Galicia, ya que la vegetación descansa en un plano horizontal a 1,8 metros de altura, de forma que los racimos están bien ventilados y sanos. La poda se realiza de forma totalmente manual, y todavía realizamos labores ancestrales como es el atado de los sarmientos de las cepas a los alambres con el bimbio (Salix alva vitelina).